Los anestésicos proporcionan hipnosis, analgesia y relajación muscular con el fin de llevar a cabo procedimientos, sin embargo, estos fármacos pueden presentar efectos adversos que aumenten la morbilidad y mortalidad. Los potros son diferentes fisiológicamente de los adultos, debido a la inmadurez de los sistemas corporales, lo que da como resultado una farmacocinética y farmacodinamia alterada de los fármacos anestésicos. Por esto se deben aplicar técnicas anestésicas y analgésicas adaptadas a la etapa de desarrollo, así como a las necesidades y características específicas de cada potro. En los primeros días y semanas de vida se produce su transición al ambiente extrauterino, y el neonato sufre importantes cambios fisiológicos que afectarán a casi todos los sistemas y funciones, incluyendo la circulación, la respiración, la demanda y consumo de oxígeno y nutrientes, la actividad neuronal central y periférica, la termorregulación y la actividad del sistema inmunitario. Para realizar una anestesia segura en el potro se requiere una comprensión completa de esos cambios. Es importante obtener la historia completa, un examen físico y datos de patología clínica previa al desarrollo de cualquier protocolo para la sedación, la anestesia y la analgesia con el fin de identificar problemas específicos que puedan afectar al procedimiento anestésico. Además, la anestesia en el potro requiere un control exhaustivo de los parámetros anestésicos porque los cambios rápidos que necesitan intervenciones urgentes son comunes.

