El diagnóstico de lesiones en caballos de deporte puede ser complejo debido a la falta de correlación entre el diagnóstico por imagen y los focos de dolor. Muchas de las lesiones que el caballo sufre a lo largo de su vida permanecen en imagen (aumentos de tamaño, heterogeneidad) a pesar de ser lesiones que en el momento del examen no contribuyen a la cojera. Asimismo, la presencia de varios puntos de dolor dificulta el diagnóstico y es altamente frecuente en el atleta equino. El aumento de artrosis juveniles y lesiones de tejidos blandos, como el suspensor, en caballos jóvenes hace que los hallazgos en imagen en edades tempranas sean cada vez más frecuentes y permanezcan de por vida como tejido cicatricial. Los hallazgos incidentales son frecuentes incluso en imagen avanzada así que es fundamental correlacionar la imagen con los síntomas clínicos y bloqueos. Por otro lado, la mayoría de caballos que compiten a niveles altos poseen más de 8 años por lo que la presencia de artrosis en varias articulaciones es habitual. En nuestra opinión el uso de bloqueos y su correlación con imagen es fundamental en estos pacientes para alcanzar un diagnóstico y tratamiento. La falta de diagnóstico puede llevar a un tratamiento que deteriore una de las lesiones o a una resolución parcial del problema.

