Recientemente existe un debate acerca de lo que constituye una cojera y que puede definirse como una alteración de la marcha normal debida a un trastorno funcional o estructural del aparato locomotor, y que lleva intrínsicamente asociada dolor o disminución de rendimiento. La evaluación de la marcha de un équido por el ojo humano es esencialmente subjetiva, muy variable e imperfecta. Las herramientas de análisis de la marcha en los caballos han sido objeto de interés en la industria equina durante siglos. Los científicos han trabajado en el desarrollo de métodos objetivos para evaluar el movimiento y de este modo identificar asimetrías en una o más extremidades. La ciencia del análisis de movimiento puede clasificarse en dos grandes categorías: cinética y cinemática. La primera se ocupa del análisis de las fuerzas resultantes del movimiento y la segunda de los patrones de movimiento reales de los diferentes segmentos del cuerpo. La mayoría de los estudios cinemáticos han abordado sólo el estudio de una extremidad o segmento a la vez, pero los análisis simultáneos de las cuatro extremidades y el tronco son escasos, por lo que echamos en falta una representación real de cómo se mueve un caballo en su conjunto como un “todo”. El reciente desarrollo de sensores inerciales nos ha permitido dar un gran paso hacia la evaluación del movimiento de forma precisa y en tiempo real de forma que su aplicación clínica es hoy ya una realidad.

