El manejo nutricional del caballo hospitalizado tiene como objetivo adaptar los requerimientos energéticos a su estado de salud (en recuperación o enfermo) y al manejo propio del ambiente hospitalario, típicamente en estabulación, de manera que ofrezcan soporte y apoyen la correcta recuperación del caballo. Se debe evitar la pérdida de peso y la aparición de desequilibrios o disbiosis a nivel de la microbiota intestinal. El plan nutricional va a variar en función de la afección o patología, de la causa de esta y del tratamiento de elección (médico o quirúrgico), especialmente a nivel calórico y proteico, por lo que no hay una solución nutricional única. Patologías comunes como la laminitis, el cólico en sus diferentes formas, la diarrea, las patologías hepáticas o renales requieren de un manejo nutricional específico en combinación con el tratamiento convencional. La elección del tipo de forraje o concentrado a administrar en función de su contenido en carbohidratos no estructurales o digestibilidad, la frecuencia y número de tomas, la pauta de ayuno o la suplementación son los puntos clave del plan nutricional específico.

