El caballo geriátrico cada vez tiene mayor relevancia en la población equina. La edad en la que un caballo es considerado como geriátrico depende de muchos factores, pero en términos generales es a partir de los 20 años. Los avances en el cuidado dental, las dietas adaptadas, actuaciones veterinarias, mejoras en el bienestar animal, etc., han contribuido a su longevidad. Paralelamente, ha habido una escalada simultánea de las patologías dentales asociadas, derivadas principalmente de la alteración de los procesos masticatorios debidos a los cambios anatómicos degenerativos e irreversibles que se han producido en la boca del caballo. El objetivo del tratamiento en estos animales debe estar enfocado a maximizar, en la medida de lo posible, la capacidad masticatoria y eliminar las molestias existentes. Se deben aplicar tratamientos lo más conservadores e indoloros posibles, al tratarse de animales más vulnerables y sensibles. Su capacidad de recuperación es menor y tienen una especial relevancia su condición física e historia clínica previa, así como la sedación, ya que en caballos geriátricos puede presentar variabilidad en su acción, duración y aparición de efectos secundarios.

