En los últimos años se han conseguido numerosos avances en el procesado del semen equino mejorando la fertilidad gracias también a la posibilidad de utilizar nuevas técnicas de inseminación artificial (IA), como la IA intrauterina profunda, que permite la utilización de dosis con bajo número de espermatozoides. Ahora es posible una mejor protección del espermatozoide durante el proceso de refrigeración y congelación con el uso de otros crioprotectores alternativos al glicerol y nuevos diluyentes disponibles comercialmente para refrigerar el semen y, finalmente, la utilización de técnicas de selección espermática que también aumentan la calidad del semen de semental. Estas mejoras no solo aumentan las tasas de fertilidad, sino que también permiten usar semen de sementales “malos congeladores” y “malos refrigeradores”, para la inseminación de miles de yeguas anualmente en todo el mundo. Esto tiene un impacto positivo en el interés de diferentes asociaciones y ganaderos en la utilización de semen congelado o refrigerado de estos sementales. Se estima que alrededor del 90 % de las yeguas donantes de embriones, que producen alrededor de 25,000 potros al año por transferencia embrionaria, han sido inseminadas en Brasil con semen refrigerado o congelado y que el 90 % de los potros de yeguas Standardbred son producidos por IA en Australia con semen congelado o refrigerado. Este artículo revisa los pasos tradicionales y las nuevas estrategias para el manejo y procesamiento del semen equino, que se pueden realizar para evitar los efectos nocivos de los procesos de conservación del semen con el objetivo de mejorar la calidad y la fertilidad.

